Partimos del continente sudamericano, a bordo del Stella luna con el incomparable dueño, una mezcla entre un marinero de la Bretaña francesa y un pirata del Caribe con su barba canosa de toda la vida, su mirada profunda de alguien que ha descifrado el mar, su vaivén desequilibrado por enfrentarse a tiburones, así les contesta a los atrevidos que le preguntan por su pierna, le faltaría, para que el estereotipo fuera exacto, un papagayo que repetiría cada una de sus palabras, quien sería sus ojos en las tormentas cuyas consecuencias nefastas cambiarían el agua en montañas, el cielo en fuego y el barco en una hormiguita luchando para salir de un charco, pero bueno, a cambio tiene a una mujer rebelde que lo seguiría a combatir cualquier peligro sin pensarlo, solamente para estar cerca del amor de su vida, el valiente, el temerario capitán furibundo.
Unos minutos antes de salir del puerto, el capitán empezó con las reglas principales del barco:
Primera regla, no fumar a dentro del barco
Segunda regla, siempre dos manos para ayudarse a desplazarse
Tercera regla No entrar mojado en el barco
Cuarta regla…….. No preguntar huevonadas……….
Siguió con los consejos ayudado por su fiel compañera:
-No quedar a dentro del barco menos para dormir por riesgo de mareo
- si mareo: tomar pastillas sabiendo que puede aparecer una pequeña depresión preguntándose ¨que hago aislado en el mar con 4 maricas que ni siquiera conozco”
-El último consejo del capitán era:¨Vivo el viaje con toda mi alma así que si les grito no es de mala onda así que no lo tomen mal.¨
Nos reímos todos, por supuesto, se entendía que en el mar con tormenta acercándose, hay que ir rápido y el stress subiendo como un cohete hasta las neuronas en frente del mar desmantelado y furioso por los látigos sembrados por los relámpagos hace que uno suba el volumen de su voz y cambia un dialogo de favores a un monologo de órdenes. Al final del viaje estuvimos todos de acuerdo que fue muy razonable que nos haya advertido antes del viaje, es verdad que vive a fondo el viaje y se siente capitán hasta sobre la tierra donde siguen los ordenes aunque no haya vela. Pero eso hace parte de los juegos y las numerosas novedades de esta travesía del Caribe y viajar con el famoso capitán furibundo queda siendo una experiencia inolvidable.
Después de la charla agarró una cerveza que se quedó atada hasta el final del viaje a su mano a no ser que fueran varias que desfilaron entre sus manos pero la rapidez y la agilidad del gran capitán hacía que no se podía ver el cambio. Puse un disco de cumbia colombiana grabado en Medellín y todo el mundo cantando ¨Eso es para ti, mamita¨
Así empezó el viaje
Un español, un estadounidense, un francés y dos colombianos están en un barco. Se parece a un chiste mediocre que uno escucha y se ríe de cortesía para no incomodar al contador. Pues aquí nada de chiste nos íbamos, de verdad, del continente sudamericano desde el puerto de Cartagena hasta el archipiélago de San Blas en Panamá. Con inexistencia de ruta entre Colombia y Panamá se puede viajar entre los dos países solamente de forma aérea o en un velero privado. Por un presupuesto semejante, uno de los dos modos tiene un aspecto más excitante. Por lo tanto, el plan era el siguiente: viajar hasta las islas panameñas en 44 horas y luego, disfrutar de este edén por 3 días, playas desiertas, pulpo, cangrejo y langostas pescados al instante, y también comidos casi al instante por los viajeros agotados de la expedición. Iban a olvidar las noches sin dormir frente al mar colérico, los miedos de novicios en un velero, los mareos, la comida escasa aprovechando de todo lo que ofrece este paraíso hasta reventar!
Que vida interesante tiene que ser capitán de un velero
El capitán se compró su primer velero a los 18 años con un amigo después de regatear el precio. Allí empezó su pasión por el mar pero esta pasión era solamente lo que le ocupaba su tiempo libre. El capitán tenía una fábrica de ropa, negocio redondo pero al capitán le faltaba algo en su vida, un vacío que quería llenar pero que se vacía otra vez por un agujero que no le dejaba llenarse del todo. Un día, encontró como tapar este agujero, un día de viaje llevando un amigo desde San Blas a Cartagena. Los dos acólitos se dieron cuenta que había mucha demanda para cruzar esta frontera, nueva del siglo XX. Entendió que tenía que fusionar su pasión y su trabajo para llenarse y omitir este agujero que lo siguió toda su vida. Así empezó el negocio de llevar a la gente a América Central y abandonó sus almacenes de ropa. Eso fue hace 8 años, ahora el capitán tiene un modo de pensar distinto, vive para su pasión en el paraíso caribeño y su política de vida es ¨gozar la vida¨ llamándose el primer gocete de una lista grande de personas que entendieron como ser feliz en este mundo.
Ahora el negocio se ha vuelto más complicado por la competencia pero que importa el capitán vive de vacaciones todos los días y vive de su pasión
Siendo un velero privado, primera cosa es encontrar las personas que quieren viajar a Panamá. En general, los clientes son mochileros que viajan por unos meses en Sudamérica y que tienen sed de nueva experiencia. El capitán tiene numerosos contactos con los hoteles de Panamá y de Cartagena quien, a cambio de una buena comisión hace publicidad en su hotel. Una vez que el velero tenga suficiente viajeros para asumir los costes, se puede empezar la aventura. Los costes son más y más altos porque todo el mundo se quiere aprovechar de este buen negocio por medio de comisiones. La marina por dejar pasar los viajeros, los intermediarios inexistentes que se quieren sumar a la empresa, los kunas, pueblo indígena del sureste de Panamá, hostiles a que lleguen muchos turistas a sus islas si no es por recibir un regalo para dejar los veleros amarrar en las islas, la aduana que se encarga de arreglar los papeles del barco y de los novatos navegantes. Un poco de corrupción salpicada esporádicamente en el viaje impuesta por un defecto mínimo de un papel o cualquier excusa encontrada por el ingenuo defensor de la ley con idea de tener una propina adicional. Así que siempre el capitán tiene que poner su orgullo de lado, mandar turistas a los kunas, tener buena relación con la policía porque es muy fácil encontrar una razón para dar una multa.
En el futuro, el capitán tiene pensado diversificar su negocio yendo a lugares más cercano como las Islas del Rosario, así estará más cerca de su familia pero este tipo de turismo más de lujo aunque genera más dinero, implica renunciar a su estilo de vida, tendría que atender a sus clientes y no compartir con la gente como si fueran todos navegantes. Le quitaría libertad, ésta palabra es el faro que guía el capitán en su nueva vida. Pasamos unos días extraordinarios, aprendiendo mucho, compartiendo, conversando y que bueno ver a un hombre que encontró su felicidad y que trabaja con pasión. El capitán flota por encima de las olas, no le importa ir a contracorriente, todo eso para encontrar su aire y su mundo, tan insólito.